Tenía tantas cosas que decirle que aún si callaba me salían subtitulos. No sabía qué hacer, qué sentir, hacia donde tenía que mirar. ¿Qué coño era lo que sentía? Rabia, dolor, impotencia... Había tantos estados de ánimo correteando por mis venas. Aquellas carreteras se habían roto del todo, tú las habías roto con tus palabras, y yo me encontraba en algún maletero sola, esperándote todavía. Nunca quise creerme aquello de "las palabras se las lleva el viento" pero tú me obligaste a hacerlo, dónde estaban ahora todas ellas? Tan sólo te importó violar corazones en salas de estar, cambiar de marcha, de dirección incluso de carretera sin importar qué se te cruzaba por el medio. Las noches se volvieron demasiado frías y tus manos ya no tenían la misma textura.
-Llámame cuando te canses de todos aquellos alientos sin sentimiento...-
Aunque como bien dicen, "tanto hablar del fin que ahora a penas duele" y tenían razón. Las cosas parecen más complicadas de lo que son, deseé ser todas ellas a la vez en un mismo cuerpo, para sentirte, para escuchar tu voz, para notar tus manos recorriendo mi piel. Ahora llegas tan tarde, tan vacío, tan lleno de nada. Y yo ardo en deseos de violarte, una y otra vez, así como me dejaré los zapatos puestos, para salir corriendo nada más acabar y no me importará no ver tu cara otra vez.

Muy buena la primera frase, enserio! jaja
ResponderEliminarGracias guapi!jajaj y por pasarte por aquí también!
Eliminar