Si quieres nos perdonamos y buscamos alguna otra excusa, que también se nos gastará. Si quieres, volvemos al principio, y, paso a paso, aprovechamos a vivir-nos un poco más, con todo lo que éso conlleva y que después de las prisas, las ganas y las ansias, nunca supimos entender del todo. Las ganas nunca desparecieron, a pesar de este viento frío que solo traía desesperación por volver a sentir. Si quieres, te como la boca en medio de algún parque, y de tanto en tanto abro los ojos para comprobar que no te volverás a ir, para comprobar que no me vas a soltar. Si te apetece volvemos a las andadas, tu estiras y yo me dejo ir, a donde quieras, porque yo siempre te seguía. No sé por qué, pero siempre acababa tirada por ahí, desnuda, contigo. Y siempre me dejaba los zapatos puestos, supongo que por miedo, no quería que me abandonaras, de alguna forma tenía prisa en salir corriendo, a pesar de que no sabía ni en qué dirección correr, ni en qué coño iba a hacer cuando parase. Si quieres... volvemos a las carreteras infinitas, al sudor, a tus ganas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario